lunes, 21 de abril de 2014

La eternidad se desvanece, mientras nosotros ilusos hacia ella avanzamos, la muerte los talones nos pisa y nosotros con los pies descalzos...

A veces nos creemos que la vida es eterna,
y lejos de serlo morimos, nos desvanecemos,
en el polvo de estrellas infinito que de colores,
tiñe el cielo de los vivos.
Le hace compañía a la luna 
en las noches de diciembre,
lejos de ser inmortales morimos
y en el olvido partimos una lanza,
por todos aquellos, 
que no quieren seguir vivos.


En la vida no se alcanza la eternidad, 
a menos, que siempre sientas que estas vivo.

Porque abandonarse en vida,
es dejarse a la muerte. 
Caer en su redes creyendo estar vivo.
Y en mi último suspiro le diré consciente,
que a ella le debo el placer de estar vivo.
Porque solo cuando en nuestra pupila titila,
el aliento de la vida, y la llama de la muerte se apaga,
sabemos que sin su agonía, no sabríamos que es estar vivos.

Porque estar vivo es eso, 
no dejar que alcance
 la muerte tus suspiros.