A veces nos creemos que la vida es eterna,
y lejos de serlo morimos, nos desvanecemos,
en el polvo de estrellas infinito que de colores,
tiñe el cielo de los vivos.
Le hace compañía a la luna
en las noches de diciembre,
lejos de ser inmortales morimos
y en el olvido partimos una lanza,
por todos aquellos,
que no quieren seguir vivos.
En la vida no se alcanza la eternidad,
a menos, que siempre sientas que estas vivo.
Porque abandonarse en vida,
es dejarse a la muerte.
Caer en su redes creyendo estar vivo.
Y en mi último suspiro le diré consciente,
que a ella le debo el placer de estar vivo.
Porque solo cuando en nuestra pupila titila,
el aliento de la vida, y la llama de la muerte se apaga,
sabemos que sin su agonía, no sabríamos que es estar vivos.
Porque estar vivo es eso,
no dejar que alcance
la muerte tus suspiros.
