Recuerdo cuando no nos hacían falta las palabras, y las caricias no hablaban, ni más, ni menos, que uno de nuestros hermosos silencios. No decían nada, porque no hacia falta pronunciarse, porque ya estaba todo dicho, porque no hacia falta desearse, prometerse, ni amarse, nada. Recuerdo cuando las puestas de sol solo significaban, que otro día maravilloso llamaba a la puerta, otro día más, podíamos ver la luz de un nuevo amanecer juntos, porque solo eso nos bastaba. Recuerdo tu lengua escribiendo versos en mi espalda desnuda, recuerdo como me mirabas, porque solo eso me hacía falta. Recuerdo mi nombre desgarrarse entre tus cuerdas vocales, y recuerdo los temblores en cada trozo de asfalto que nuestro amor pisaba, creo que porque todos sabían, que no le temíamos a nada, a nada más que a nosotros mismos, solo eso nos ataba. Recuerdo mi pelo componiendo canciones con el viento, y recuerdo el olor de las flores que me regalabas, recuerdo tus manos que abrían las puertas del mundo, y la luna que jugaba con nosotros enamorada. Recuerdo tu sonrisa iluminando la oscuridad de nuestros quebraderos, y recuerdo la fe ciega que nos amamantaba.
Recuerdo que te quería, y solo eso me aterraba.